viernes, 6 de septiembre de 2013

Mis vacaciones

Estas vacaciones he ido a Fuengirola y  lo he pasado genial!! 

Fui al  parque acuático de Mijas. En el me divertí un montón.

La casa de Fuengirola tenia una piscina, en ella jugaba con un delfín hinchable. En las noches salia a caminar por el paseo de la playa. Comía helados, saltaba en la colchoneta o me subía a una bici de cuatro ruedas o a un carrusel.

La última semana estuve en Almerimar y jugué con varias amigas. Con una de ellas, que se llama Samar lo pasé  genial.

En Almerimar tenia el puerto deportivo delante  de mi casa. En las mañanas salía a dar de comer a unos peces llamados  monjes y a doradas. También había patos y a todos ellos les tiraba gusanitos, galleta y pan.

  
Cebando a los patos

                                                       Jugando con el delfín

                                                               En el carrusel

                                                              De asturiana

                                                       En el parque acuático

                                                               Con el coche de los 80

                                                         Comiendo mi helado favorito

                                                             De sevillanas

                                                       Desde mi balcón

En los juegos

las novias




martes, 13 de agosto de 2013

Hoy presento a...


Este es mi gato "zarpas" de Cereceda



Me gustan los caballos


Este caballo lo he visto en las fincas que tengo en Llames y este fue el saludo





La niña y el mar





Había una vez una niña a la que le encantaba el mar.  Decía que el mar era como una rosa, guapo y alegre. Pensaba… ¡que el mar era genial!

A la niña le encantaba ir todas las mañanas a ver las olas del mar. Aunque ella había veces, que veía en la tele que el mar era malo y los niños se ahogaban en él. Que había peces raya y algún tiburón.

Ella no se creía nada, porque cuando ella tocaba el mar, estaba tranquilo y no había ni una ola.

Los padres cuando le decían que iban a la playa, ella cogió muchos bañadores para bañarse mucho. Fue genial y lo pasaron fenomenal.

No le gustaba el invierno, ni el otoño, porque no se podía bañar. Pero le encantaban el verano y la primavera porque si se podía bañar.

Hasta que un día cerraron la playa por que había en ella tiburones martillo. La niña que se llamaba Anabel, no se lo podía creer y empezó a llorar por no poder meterse en el mar.

Pronto  cazaron los tiburones y pudieron ir a la playa.


Había una vez una niña a la que le encantaba el mar.  Decía que el mar era como una rosa, guapo y alegre. Pensaba… ¡que el mar era genial!



                                                Claudia Pruneda

Un día de ruta


Ayer fui a caminar por la Ruta del Alba.
¡Lo pasé genial!

Fueron catorce kilómetros. Cuando iba por el kilómetro dos o tres encontré a una señora que me dio un bastón tallado para caminar.

Un rato después llegamos a un área de descanso. También había cuatro o cinco cataratas y me hice fotos al lado de las ellas. Un chico, que también hacia la ruta me gastó bromas.

La parte que más me gustó fue la última, porque era todo el camino con piedras y había muchas cataratas en el río. Al llegar al final de la ruta, que estaba en un alto comimos compartiendo mesa con otra familia.

Al iniciar la ruta de vuelta y casi al final me tuve que descalzar porque me dolía la uña del pie. Después tomé un helado y subiendo al coche nos vinimos para casa.

¡¡Fue la mejor ruta!!  
¡¡LA TENEIS QUE HACER!!



                                                      Claudia Pruneda

                             
                                              Iniciando el camino


 A la orilla del río


                                                                  Posando con el bastón

                                                                Llegamos al kilómetro 4


                                                               En el área de descanso

                                                                    Seguimos caminando

                                                                Viendo una mariposa muerta

                                                                      Buscando truchas


                                                                   Una catarata

                                                                 Descansando

                                                                  Otra catarata

                                                                Falta poco para llegar

Reponiendo fuerzas



lunes, 12 de agosto de 2013

Había una vez una niña que se llamaba Caperucita Roja cuya mamá le dijo que fuese a casa de su abuelita porque estaba enferma y le tenía que llevar una cesta con chocolate, azúcar, pan y dulces.
caperucita roja
Antes de partir, la madre le dijo que llevase mucho cuidado por el bosque ya que se encontraba el lobo feroz. Un rato después de estar caminando, Caperucita se encontró con el lobo que le preguntó dónde iba. Caperucita le dijo que iba a llevar la cesta a casa de su abuela. En ese momento, el lobo le retó a hacer una carrera por dos caminos distintos. El cogería el camino más largo y le dejaría a ella el más corto para darle ventaja.
Caperucita aceptó y comenzó la carrera. Antes de que Caperucita llegase a la casa de la abuelita, el lobo ya había llegado y se había comido al abuelita. Al entrar caperucita vio a su abuela tumbada en la cama. Fue entonces cuando se acercó a abrazarla y le dijo:
  • Abuelita, que ojos más grandes tienes.
  • Son para verte mejor.
  • Abuelita, que orejas tan grandes tienes.
  • Son para oírte mejor.
  • Abuelita, abuelita, que nariz tan grande tienes.
  • Es para olerte mejor.
  • Abuelita, que boca tan grande tienes…
Y en ese mismo instante, el lobo se abalanzó sobre ella diciendo “¡Es para comerte mejor!”. Por mucho que Caperucita intentó escapar, el lobo se encontraba cada vez más cerca.
Durante su huida gritaba por lo que dos cazadores se acercaron a ver qué pasaba y le dispararon. Seguidamente sacaron a la abuelita del interior del estómago del lobo y Caperucita se dio cuenta de que nunca más debía desobedecer a su madre.

miércoles, 7 de agosto de 2013

El dragón que no podía echar fuego por la boca



Había una vez en un país muy  muy  muy lejano, donde vivía un dragón, que no sabía lanzar fuego por la boca.
Se sentía triste por ello y decidió ir a clases para aprender a lanzar fuego. Pasó un mes y dos mese y al tercer mes… el pequeño dragón seguía sin saber echar fuego. Preocupado, se lo dijo a su madre y ella no sabía que hacer para ayudarle.
Un día un dragón muy malo que llegó a la ciudad, los vio y como el pequeñín no sabía lanzar juego, lo cogió y lo encerró en un lugar oscuro y con murciélagos.
El pequeño dragón intento e intentó echar fuego…  ¡¡pero no podía!! No había comido nada desde hacía tres días y entonces al soplar muy fuerte de nuevo le salió una chispa de fuego y una gota de agua. Descubrió que era un dragón llamado “Aguafuego” y echaba agua por la boca y fuego por las orejas.  ¡¡Era el único dragón que podía hacerlo!!
Entonces, quemó y echó agua al dragón malo. Éste marchó corriendo hacia su país y “Aguafuego” se escapó y fue a ver a su madre. Le contó la historia alucinante que había vivido.
Desde ese día “Aguafuego” y sus amigos fueron felices y comieron lombrices, colorín, colorado este cuento se ha acabado y por la chimenea se ha esfumado.





Claudia Pruneda

lunes, 22 de julio de 2013

CLAN 537- LA MUJER DEL PELOTERO (HQ official video)

El viaje



Había una vez un niño llamado Ángel que soñaba con dar una vuelta y volar  en globo. Un día, el niño, se escapó de casa y se fue a volar en un globo.

Voló sobre Nava, pasó por Rodiles, sobrevoló Peñamayor y después quiso pasar sobre la ciudad de Oviedo ¡¡se lo estaba pasando genial! Le maravillaba sentirse tan cerca de las nubes. Las veía y se imaginaba formas de animales y de cosas. La brisa le acariciaba la cara y él se sentía libre.

Sus padres estaban ¡¡súper-preocupados por él!! 

Ángel seguía volando sobre Oviedo y cómo vivían en esa ciudad, sus padres lo vieron pasar. De pronto, un gran pájaro le intentó coger. El ave era muy grande, sus plumas eran marrones y el pico era muy largo y de color naranja claro.

Ángel se sintió preocupado. Comenzó a sudar por el miedo. Sus manos temblaban y se cogió a las cuerdas del globo. El pájaro pinchó el globo con su pico, pero… sus padres que estaban mirando, se apresuraron a poner una gran colchoneta para controlar la caída.

El niño echó a correr a los brazos de sus padres y estos le abrazaron con fuerza.


Desde aquel día Ángel fue siempre feliz y sus padres también.



Claudia Pruneda

La familia de animales



Hace mucho tiempo, en un país muy lejano, un viernes cualquiera por la mañana, en el bosque había dos cobayas, una se llamada “rufo” y otra “nati”. Eran novios y “nati” estaba embarazada y le dolía mucho la barriga. Por allí pasaban a diario el pato “lucas” y el pollito “pio”, que les ayudaban trayendoles comida, controlaban su seguridad y tenían avisados de todo; si pasaba gente, si había algún cartel de tener que irse o lo que fuera.

Unos días mas tarde los pequeñines ya habían nacido y “nati” y “rufo” le pidieron a  “pio” y “lucas” que se quedaran con ellos. Pero, de repente, uno de los pequeñines se puso malo y “pio” fue hasta la ciudad y sin que le vieran… ¡zaaaaast! Picó al dependiente de la tienda y le robó unas pastillas llevándolas en la boca y sobre su espalda un jarabe.. Ellos, los pequeñines,  vivían en un cubo, porque “nati” su mamá lo había mordisqueado para hacer una puerta, ya que le pareció un lugar calentito y cómodo. La enfermedad no fue nada y el bebé de cobaya se curó enseguida.

Vivian genial, pero encima del cubo sobrevolaba a diario un águila y empezaron a preocuparse. El águila volaba y volaba y estuvo así mas de tres horas y los bebes cobaya jugaban en el interior del cubo sin sentir el peligro. El águila acabó cansando de sobrevolar la casa.

Al día siguiente “lucas”, “pio”, “nati” y “rufo” habían decidido ir a la ciudad y se pusieron en marcha todos juntos. El viaje fue genial, pero al llegar a la ciudad se sorprendieron un montón. Era muy distinta y mucho más guapa de lo que se imaginaban. Buscaron la casa que les pareció más elegante y subiendo unos a hombros de otros hicieron una  escalera para que “rufo” tocase el timbre. Abrió una muchacha y recogiéndoles en su casa les dijo que ella les cuidaría y para siempre fueron felices y comieron lombrices…


Claudia Pruneda



domingo, 21 de julio de 2013

SARAY y su abuela Manuela vivían en el gran Bosque Mágico, en el corazón del frío valle, rodeado de frondosos y centenarios arboles, las hayas gigantes, los enormes robles, los pinos albinos y un lecho de mullidos helechos verdes que albergaban multitud de animalillos salvajes.
Cuentos cortos - El principe y la rosa
Abuela y nieta vivían junto con su perro Rufo, de largos pelos color canela oscuro, en una profunda cueva excavada en la ladera de la montaña.
Las cuevas naturales eran la mejor vivienda para soportar el rigor del invierno ruso.
En la entrada de la cueva, había una buena estancia que hacia de cocina y habitación, cerca de una chimenea con horno incluido.
El calor del siempre constante fuego hacía de barrera en contra del aire helado del exterior.
Saray vivía feliz en el viejo bosque, rodeada de animales y pájaros, a la vera de un río llamado el Rio Esmeralda, el cual nacía a unos 700 mtrs. mas arriba. Su nombre viene por el color verde esmeralda de sus turbulentas y caudalosas aguas, ricas en polvo de esmeralda que arrastraba la fuerte corriente desde el nacimiento del río. Rufo se había despertado muy temprano y ya estaba buceando en el río en busca de los salmones que bajaban del río después de deshovar sus crías, bajaban medio muertos y agotados, los pescaba con destreza y se los llevaba corriendo a su ama, la cual los colgaba en lo negro de la chimenea para que se ahumaran y posteriormente venderlos en el mercado de los viernes.
Manuela estaba muy orgullosa de su nieta Saray a la que había enseñado todo lo que ella recordaba y algunas cosas de su propia cosecha, las tradiciones gitanas rusas
estaban llenas de sabiduría ancestral, para la curación y alimentación en los bosques mas fríos y duros del planeta. Saray vendía en el mercado de los viernes, siempre iba acompañada de su comadre Violeta, su hermana, vecina, las dos se vestían bien ese día. Sobre todo Saray que siempre se ponía su falda roja de volantes y su blanca blusa con encajes. Además sus aretes de oro colorado y su pintalabios rojo importado de la China por unos gitanos españoles, le daba un aire de princesa morena.
Su comadre Violeta parecía una chica de 17 años, con su eternas botas negras, su abrigo negro de marta y los gorritos de colores y guantes que tejía su vieja madre, los cuales también vendía en el mercado, le daban un aire totalmente juvenil. Las dos chicas parecían comerse la vida a bocados, cansadas de morar todo el largo invierno cerca de la chimenea, comiendo chocolate caliente y mermelada de arándanos. Había engordado un poco, pero eso no le preocupaba nada, era bueno tener un poco de grasa adicional, por si había que caminar mucho por el bosque a partir de ahora.
Al fin había llegado el mercado de primavera, y todos los gitanos estarían ya vendiendo sus mercancías en el mercado del los viernes, en la ciudad de Rosmarinuso llegado la primavera.
Era un día soleado de mayo, al fin las nieves se habían acabado, y se estaban deshelando muy rápido, el bosque brotaba agua por cualquier rincón, había que tener mucho cuidado de no patinar con el musgo verde y gelatinoso que alfombraba todo el valle, casi se podía ir sin zapatos y eso es lo que hacia Saray, sus zapatillas doradas le iban bien para correr, pero sin ellas era libre como un conejillo.
FIN

chiste de Angela






Entra un niño en su casa y le dice a su madre,
"mama en el colegio me llaman despistado" y ahora  dice la señora ,
"niño tu casa es la de enfrente"